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Conceptos básicos sobre el entrenamiento con Electroestimulación (I)

Continuamos en esta segunda entrada desarrollando la temática de la primera, en realación al entrenamiento con eletroestimulación. Si tuviéramos que resumir el objetivo principal de la EMS dentro del campo del rendimiento, en una sola frase diríamos que “el propósito es reclutar el máximo número de fibras musculares como respuesta al estímulo eléctrico”. Hasta la fecha se ha pensado que a diferencia de una contración voluntaria, donde el sistema nervioso central hace uso de la vía eferente y aferente parael desarrollo de cualquier patrón motor, la EMS utiliza de forma exclusiva la vía de comunicación nerviosa aferente. Pero debemos ser prudentes con tales afirmaciones, pues sobre este tema aún queda mucho por investigar. Ya aparecen estudios que encuentran activación nerviosa en el cortex cerebral a través de EMS, y por lo tanto, un uso también de la vía eferente. Lo que parece claro es que esa vía eferente está notablemente rebajada en carga, algo que habrá que tener en cuenta para la cuantificación de los esfuerzos y en la programación del entrenamiento con EMS, ya que no hay un componente de fatiga central, sino periférica.

Tipos de corriente e impulso óptimo

Corriente rectangular EMSLa corriente que debemos utilizar en el entrenamiento con EMS es aquella capaz de reducir el potencial de reposo hasta el valor umbral, y que a su vez sea la más cómoda para el deportista. Hay numerosos estudios donde se demuestra como más efectiva para la mejora de la fuerza muscular, la onda rectangular, bifásica y simétrica, siendo además la más documentada. En la gráfica podemos ver como la corriente está compensada (polaridad positiva/negativa), lo que supone que el residuo eléctrido es cero ó nulo. Esto es importante porque este tipo de corriente no genera polarización ni calentamiento de estructuras.

En 2006 Stefanovska y Vodovnik compararon las mejoras producidas por el entrenamiento (21 sesiones – 3 semanas – 10´ por sesión) de dos tipos de onda bifásica: rectangular y sinusoide. Tras el entrenamiento, el grupo que utilizó la corriente rectangular mejoró su máxima contracción voluntaria isométrica (MCV) un 25%, siendo este incremento superior al 13% conseguido por el grupo que entrenó con la onda sinusoidal.

Este impulso óptimo requiere además de una acertada y precisa colocación de los electrodos. En el caso de la electroestimulación global con trajes esta situación está muy simplificada, ya que los electrodos son muy ambiciosos en tamaño y cubren tal cantidad de masa muscular que es fácil que estimulen el “punto motor”, normalmente situado allá donde el músculo en estado de contracción tiene un mayor volumen, siendo la zona más inervada y por tanto, aquella donde se producirá la mayor respuesta a una misma intensidad de corriente. Es importante comparar este hecho con lo que ocurre en el uso de la electroestimulación analítica local, existiendo en el mercado marcas como Compex que ofrecen “lápices de punto motor” que determinan el lugar exacto donde poner el electrodo para conseguir una contracción adecuada.

En próximas entradas hablaremos sobre las características de la corriente y los parámetros de control que deben tenerse en cuenta para utilizar adecuadamente un equipo de EMS.